La fabulosa historia de Diego Marín

Quizá esta no es la historia que esperas, pero te prometo que es fabulosa.
Habrás escuchado que los hermanos Wright fueron los primeros en volar con una máquina más pesada que el aire.
Sin embargo, un siglo antes, en la Castilla de finales del XVIII, un pastor burgalés hizo historia. 
Diego Marín nace ingeniero (porque ingeniero se nace) en Coruña del Conde. De joven destaca por sus inventos que ayudan a sus vecinos a serrar bloques de mármol, tejer o moler. Por ello Diego es muy apreciado en la comarca.
En la tierra de la mesta, Diego pasa largas horas compartiendo la soledad con sus ovejas. Observa el vuelo de las águilas y los buitres. Analiza sus maniobras, proporciones, articulaciones y recoge plumas para su plan. ¡Planea volar hasta Soria!
Con ayuda del herrero del pueblo fabrica un artefacto con forma de pájaro, alas articuladas y costillas de hierro vestidas de plumas. En la documentación de la época lo llaman «recurso volátil». El 15 de mayo de 1793, Diego sube al cerro del castillo de Coruña del Conde y, con ayuda de su amigo y la hermana de éste, se coloca el artefacto volador. Desde lo alto del castillo hay unas impresionantes vistas. Antes de arrojarse al vacío dice «alegre y sereno»: «Voy al Burgo de Osma, y desde allí a Soria, y no volveré hasta pasados ocho días»
Planea hasta pasar al río, pero después cae al suelo. Recorre nada menos que 431 varas castellanas (unos 360 metros. Los hermanos Wright, 37m). Sus acompañantes bajan corriendo, y le encuentran maldiciendo al herrero que, según él, no soldó bien un engranaje y se rompió. 
El pueblo entero se burla de él. El cura le trata de hereje y sus vecinos de loco.
En la tierra de los empecinados, Diego sigue empeñado en arreglar el artefacto y volar.
Se cree que sus familiares roban el avión para evitar que arriesgue su vida de nuevo.
Su «recurso volátil» es arrojado al fuego ante la mofa de todos, y las lágrimas de Diego.
Diego muere, dicen que de pena, el 11 de octubre de 1800. Tenía 43 años.
Apenas aparece en los libros y, sin embargo, todos debíamos conocer la fabulosa historia de Diego Marín Aguilera.

Monumento a Diego Marín Aguilera

Have your say